viernes, 2 de septiembre de 2011



Sabes, a veces pienso que fuiste lo que yo quería que fueras. 
Tuve un amor, no conseguía la forma de olvidarle, intenté miles de veces pero no lo lograba. Y un día, apareces tú. Me das vuelta el mundo con tu sonrisa y me vuelves adicta a ella. ¿Qué iba a hacer, si gracias a ti me olvidé de mirar atrás? Si, lo logré, pero algo peor pasó. ME ENAMORÉ. Me enamoré perdidamente de ti, y de cada parte que te conforma. De como eres, de lo que haces y dejas de hacer. Pero, creo que al final, fue peor. Porque yo me enamoré de ti, pero tu no de mí.
¿Cómo darle amor a alguien que no lo quiere?¿Cómo explicarle a quién no quiere entender?¿Cómo besarte con mi amor, sabiendo que tu no me besas igual?
Me niego a dejarte de amar, me niego a perder la esperanza, me niego a DEJARTE IR!


Esperé tanto tiempo… y en ese momento sentí que no había estado esperando nunca, que la espera fue de a penas diez minutos. Fuiste mío, no recuerdo por cuánto tiempo, desde que estaba el sol hasta que se fue. Y me hiciste feliz, y no importa por qué ahora no estamos juntos, pero fui feliz. Disfruté del momento y me siento orgullosa de ello. Ahora puedo decir que lo conseguí, cosa que otras no pueden hacer.
Vamos a parar el tiempo.Para no perder más del poco que nos queda, vamos a hacer absolutamente todo lo que nos plazca, vamos a ser libres sin depender de nadie, vamos a dar y recibir todo lo que tenemos, vamos a reír el doble de veces que hemos llorado, vamos a jugar a hacer cosas prohibidas, de esas que nunca se nos ocurriría hacer.Vamos a tener que quemar todas las fotos del pasado, para borrar buenos y malos recuerdos, para no pasar malos tragos. Vamos a olvidar el significado de la palabra extrañar. Vamos a crear nuestro propio mundo, componer nuestro silencio, y dirigir la tranquilidad que queramos. Vamos a comernos la vida entera, a pintarla del color que queramos, sin que nadie ni nada nos digan que no podemos. 
Vamos a disfrutar una primera y última vez de ser felices
.

Solo escucho promesas que nunca llegan a producirse, incumplidas. Dejad de mentir, de hacer daño y de hablar por hablar. No me digas todo lo que me quieres, o todo lo que me echas de menos, simplemente demuéstramelo. Tampoco me garantices que mañana me llamarás. No me digas más que cuentas la verdad, que me fíe de ti, porque después de tantas promesas incumplidas y palabras vacías, llega la desconfianza.