viernes, 7 de octubre de 2011


Un hombre de cierta edad vino a la clínica donde trabajo, para hacerse curar una herida en la mano. Tenía bastante prisa y, mientras lo curaba, le pregunté qué era eso tan urgente que tenía que hacer. 

Me dijo que tenía que ir a una residencia de ancianos, para desayunar con su mujer que vivía allí. Me contó que llevaba algún tiempo en ese lugar y que tenía un Alzheimer muy avanzado. Mientras terminaba de vendar la herida, le pregunté si ella se alarmaría en caso de que él llegara tarde esa mañana.

No, me dijo. Ella ya no sabe quién soy. Hace ya casi cinco años que no me reconoce. Entonces, le pregunté extrañado: si ya no sabe quién es usted, ¿por qué esa necesidad de estar con ella todas las mañanas? Me sonrió y dándome una palmadita en la mano me dijo:


“Ella no sabe quién soy yo, pero yo todavía sé muy bien quién es ella”


Piensa por un momento cuán ridículo es vivir temiendo la crítica. Si estás haciendo lo que consideras correcto, ¿por qué habrías de temer la crítica de los demás? ¿Te preocupa que los comentarios u opiniones de otros puedan dañar de alguna manera tu autoestima o la imagen que tienes de ti mismo? ¿Tienes miedo de dar tu opinión o de hacer algo porque tus sentimientos podrían salir dañados? Si realmente deseas mejorar tu autoestima, deja de permitir que otros sean responsables de ella. En cambio, crea algo de valor. Marca una diferencia. Las palmadas en el hombro son agradables pero al final del día lo que te hace sentir bien contigo mismo, es haber hecho algo que valga la pena. Encuentra valiosa retroalimentación en la crítica de los demás. Date cuenta que no puede dañarte, sino que lo que en realidad puede hacer es ayudar. Avanza con la tranquilidad de saber que estás marcando una diferencia, y de veras lo harás.

jueves, 6 de octubre de 2011



Me puedo evadir, sí, y divertirme hasta altas horas de la madrugada, tontear y que nada me importe, ponerme los tacones más altos y la falta más corta, sentirme libre y con ello a gusto, pero eso... Eso es secundario para mí. Porque nada se compara a lo que siento cuando estoy entre tus brazos. Porque tú, tú.... me haces feliz.

La amistad es algo muy valioso, y que  no deberíamos perder nunca .Hoy , me he dado cuenta de muchas cosas, que las verdaderas amigas tienen que estar para lo bueno pero SOBRETODO para lo malo , que muchas veces no es fácil estar cuando está pasando algo malo, pero HAY que estar , en eso consiste porque cuando las cosas van bien eso no significa que todo vaya a ir bien SIEMPRE,no será así siempre.
Y cuando una amiga la caga, lo mejor que pueden hacer sus amigas es apoyarla y estar con ella, aunque haya hecho algo mal deberían hablar y hacerle entender que ha hecho mal pero estando con ella y no dándole la espalda.