jueves, 30 de junio de 2011

elegí quererte y todas las consecuencias que ello conllevaba. Elegí que tú fueses la persona que llenase mis días de sonrisas, de locuras, y de planes inesperados y descabellados. Elegí también tu voz al otro lado del teléfono. Elegí que no quería otros abrazos ni otros besos, nada que no estuviera relacionado contigo. Elegí perdernos debajo de tus sábanas. Elegí las idas y venidas, las despedidas y las bienvenidas a tu lado. Elegí las miradas. Elegí conservar intacto cada momento, conservar y cuidar cada detalle al máximo, saborear cada milésima de segundo y dejar huella. Elegí dártelo todo, todo lo que tengo. Elegí hablar de nosotros cuando hablaba de mí.
Y también elegí que tú fueses una parte imprescindible de mi vida, para siempre.
prefería ser una bestia  apasionada y ciega buscando los ojos del amor para poder ver.
La humedad se entremezclaba con la sal que recorrían su piel, el agua del mar saíia poco a poco mojando los pies de ambos. Se recostaba entre besos y susurros para mirar el mar de cerca, para ver el infinito y apreciar que allí no le corría prisa la eternidad, que más que una vida, tenía un mundo. No supo cuanto perdió, pero valoró lo que ganó y hoy habría matado por una sonrisa de aquel joven que hacía hoyos en la arena y surcos en su piel. 
ibamos tan lejos que olvidabamos volver. Es como el agua que se escurre entre los pies, como es el viento de verano alguna vez, como la sombra de montaña que vos ves. Como el desierto y la historia que sabes, es como barro que refresca tu niñez, es como cuando te permites no saber. Como quisiera alcanzarte alguna vez o te siguiera para nunca mas volver y sentir, sentir, sentir, sentir.